«ʻOHANA»: EL CORAZÓN DE LA SERIE HAWAII 5-0

«ʻOHANA»: EL CORAZÓN DE LA SERIE HAWAII 5-0

Han pasado más de quince años desde que Hawaii 5.0, el reboot de la serie homónima de los años 60, llegase a la televisión en 2010. Durante diez temporadas, la ficción nos regaló persecuciones, investigaciones, explosiones y algunos de los paisajes más espectaculares de Hawái. Pero, por encima de todo eso, consiguió algo mucho más difícil: crear una comunidad de seguidores que, incluso años después de su final, sigue manteniendo viva la serie. En otras palabras, su propia ʻohana.

Quienes han visto Hawaii 5.0 saben que la serie nunca fue solo un drama policial. Desde el primer episodio observamos cómo Steve McGarrett, Danny Williams, Chin Ho Kelly y Kono Kalakaua construyen una relación que va mucho más allá del trabajo. Con el paso del tiempo, esa familia elegida se amplía con personajes como Lou Grover, Jerry Ortega, Tani Rey, Junior Reigns o Adam Noshimuri, demostrando que el equipo 5.0 no está unido únicamente por una placa, sino por un vínculo mucho más profundo.

A lo largo de la serie los vemos salvarse la vida en innumerables ocasiones, pero son los momentos fuera del trabajo los que realmente definen quiénes son. Las barbacoas en casa de Steve, las celebraciones, las cenas compartidas, las conversaciones difíciles o la forma en la que siempre encuentran tiempo para ayudarse cuando alguno atraviesa un mal momento nos recuerdan que su relación no termina cuando acaba un caso.

Porque en Hawaii 5.0 nadie lucha solo.

Y es precisamente ahí donde aparece uno de los conceptos más importantes de la cultura hawaiana: la ʻohana.

¿Qué significa realmente «ʻohana»?

Aunque suele traducirse simplemente como «familia», el significado de ʻohana va mucho más allá de los lazos de sangre. Dentro de la cultura hawaiana representa a todas aquellas personas que forman parte de tu vida, que te cuidan, te apoyan y caminan contigo. Familia también son los amigos, los vecinos o quienes eliges como parte de tu hogar.

No se trata únicamente de pertenecer a un grupo, sino de asumir una responsabilidad compartida. Cada miembro cuida del resto, porque el bienestar de uno afecta al de todos.

Curiosamente, el origen de la palabra también ayuda a entender su significado. ʻOhana proviene de ʻohā, el nombre que reciben los brotes de la planta del taro, considerada sagrada en la tradición hawaiana. Todos esos brotes nacen de una misma raíz y crecen juntos, una metáfora perfecta para explicar que una familia puede expandirse sin perder nunca aquello que la une.

Mucho más que una palabra

La ʻohana forma parte de una forma de entender la vida. En Hawái tienen un enorme peso valores como la comunidad, la ayuda mutua, el respeto hacia los mayores, la hospitalidad y el cuidado de quienes nos rodean. La identidad no se construye únicamente desde el individuo, sino también desde el grupo al que pertenece.

Quizá por eso resulta tan natural que Hawaii 5.0 hiciera de este concepto uno de los pilares de su historia. Aunque nunca deja de ser una serie policíaca, gran parte de su esencia reside en las relaciones humanas que construyen sus protagonistas.

Steve McGarrett encuentra una familia cuando menos la espera

Cuando conocemos a Steve McGarrett, regresa a Hawái tras el asesinato de su padre. Es un hombre acostumbrado a resolver los problemas solo, marcado por la disciplina militar y por una vida en la que confiar en los demás nunca ha resultado sencillo.

Sin embargo, casi sin darse cuenta, acaba construyendo aquello que había perdido: un hogar.

Danny Williams comienza siendo su primer compañero de trabajo en el oficio como agente de las fuerzas del orden. Sus discusiones son constantes y sus personalidades parecen incompatibles, pero precisamente esa diferencia termina convirtiéndolos en una de las parejas más queridas de la televisión. Nunca necesitaron decir que son hermanos. Sus acciones hablaron solas. Y eso también es ʻohana.

Lo mismo ocurre con el resto del equipo.

Chin Ho Kelly y Kono Kalakaua representan los lazos familiares tradicionales, pero también muestran que pertenecer a una familia implica sacrificios y decisiones difíciles. Lou Grover, que inicialmente desconfía de Steve, acaba convirtiéndose en uno de sus mayores apoyos. Jerry, Tani, Junior o Adam encuentran igualmente un lugar dentro de ese núcleo donde siempre hay espacio para alguien más.

Nadie tiene exactamente el mismo pasado. Nadie llega por el mismo camino.

Pero todos terminan formando parte de algo más grande que ellos mismos.

Hawái nunca fue un simple escenario

Muchas series utilizan la ciudad en la que transcurren como un simple decorado. En Hawaii 5.0, sin embargo, Hawái es un personaje más.

La serie incorpora palabras en hawaiano, muestra tradiciones locales, da protagonismo a ceremonias, respeta espacios de gran importancia cultural y transmite constantemente el profundo vínculo que los habitantes de las islas mantienen con su tierra.

La ʻohana forma parte de esa identidad.

No aparece únicamente porque quede bien en un diálogo, sino porque representa una manera de entender las relaciones humanas que encaja perfectamente con la historia que la serie quiere contar.

El legado de Hawaii 5.0

Quizá por eso Hawaii 5.0 sigue despertando tanto cariño años después de su despedida. Sus casos podían resolverse en cuarenta minutos y las persecuciones terminaban tarde o temprano, pero aquello que permanecía era la sensación de estar viendo a un grupo de personas que se elegían cada día como familia.

Al final, esa es la verdadera fuerza de la ʻohana.

Recordarnos que la familia no siempre es aquella con la que compartimos la sangre, sino también aquella que decide quedarse cuando más la necesitamos.

Y, tal vez sin ser plenamente conscientes de ello, eso fue exactamente lo que la serie Hawaii 5.0 consiguió construir.

No solo un equipo. No solo una serie.

Sino una gran ʻohana de la que, todavía hoy, miles de espectadores siguen sintiéndose parte.

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