¿POR QUÉ «ARDORA»?: Carta de la creadora.
Siempre he sido una persona muy cursi. La persona más cursi que vas a conocer, si me preguntan.
ARDORA nace de mi necesidad de crear. Siempre ha sido intrínseca a mí, siendo a través de historias ficticias en mi libreta de primaria, mi libro a medio hacer entre carpetas de mi ordenador, a mis canciones en servilletas o grabaciones de audio en mi teléfono. Nunca he parado, y no tengo pensado hacerlo.
Sin embargo, ARDORA es diferente. Se nota en la forma que está cogiendo y porque tú lo estás leyendo (cosa que agradezco enormemente). ARDORA es un proyecto que me hace tanta ilusión que no he podido dormir bien desde que lo empecé a desarrollar. En serio, ayuda, ¿algún consejo para el insomnio?
Todo comienza realmente a finales de a finales de 2024, cuando estaba terminando el primer cuatri del último año de carrera. En aquel momento no tenía ni idea de qué quería hacer con mi vida, que –al contrario de lo que se pueda pensar– es bastante común.
Estudié Traducción e Interpretación porque no tenía claro el camino que quería seguir y sabía que los idiomas me darían la opción de especializarme en algo más concreto en un futuro.
Por ello, en septiembre de 2025 comencé un Máster en Comercio Internacional. Me gustó, pero sentía una falta de conexión que me desmotivó bastante. Sentía que estaba avanzando por un camino en el que yo no estaba destinada a estar.
Me agobiaba y me perseguía el mismo pensamiento: «Ahora sólo me queda trabajar para alguien el resto de mi vida, en algo con lo que no me siento identificada». No me emocionaba nada. Pensé, ¿quizás es que el comercio no es para mí? Luego hice mis prácticas y me gustó, por lo que dudé.
Mientras tanto, pensaba en si especializarme en otra cosa. Por probar. Pero nada me hacía ilusión. Ni trabajar en cosmética, ni moda, ni marketing digital, ni product manager, ni ningún de esos títulos tan elegantes y maquillados que al final solo terminan en un puesto de trabajo corriente sin ningún tipo de profundidad o impacto real. O eso es lo que a mí me parecía.
Pensé, igual es que no quiero trabajar. Pero qué tontería, ¿no? Realmente cualquier persona preferiría estar haciendo algo divertido como tomar algo en una terraza hablando de la vida, o de compras, o tomando el sol leyendo un libro… O, bueno, los soñadores, de vacaciones en Bali, o en Australia, o Tailandia.
Cierto, pero me considero una persona culo inquieto (no lo digo yo, lo dice todo el mundo que me conoce), entonces realmente trabajar no es el problema. Es la falta de motivación, la desconexión y la sensación de que no es eso lo que yo debería estar haciendo.
Estaba estancada, triste, perdida, no veía la luz al final del túnel. Aunque, si algo aprendí en mis pocos años de vida, es que aunque parezca imposible verla, sí que la hay. De una forma u otra, llega. Más tarde o más temprano. El destino al final se va a ver cada vez de forma diferente, pero es un destino igualmente. Lo importante es llegar y, sobre todo, nunca pararse. Siempre seguir caminando hacia delante.
Para mí, esa luz esta vez fue ARDORA. Una visión a futuro. Una inversión. Un emprendimiento. Una luz prometedora de que el futuro sí tiene eventos prometedores esperándome y que no estoy yendo a la deriva, sin rumbo.
Si tuviera que resumir ARDORA en una palabra, sería esperanza.
Eso es lo que ARDORA significa para mí.
Para la RAG, y para los curiosos que queréis saber qué significa ARDORA, os dejó aquí la descripción:
ardora
s.f.
1 Fosforescencia ou luminosidade das augas mariñas, producida polos movementos dos peixes ou doutros organismos que habitan nelas.
Botaba luz coma o mar cando hai ardora.
Para los todavía más curiosos, se trata de esto (que a veces una foto vale más que mil palabras):
Y, ¿por qué escogí esta palabra? Antes que nada, obviamente quería que fuese una palabra gallega y relacionada con el mar. Un símbolo de quién soy. Orgullosamente gallega y enamorada de mi tierra.
Ahora, ¿por qué ARDORA cuando existen muchas otras palabras que tienen esa característica? Fácil, cuando leí: «Luminosidade na auga do mar que se acende cando se moven os seres vivos que habitan nela» dije, este é o nome da miña revista.
Porque al final de eso se trata la vida. y así nació ARDORA. Cuando nos movemos, creamos luz. Ese es el lema de ARDORA: «Cuando te mueves, creas luz». Cuando decidí desarrollar este proyecto, vi la luz al final de ese túnel que parecía no acabarse.
Cuando decidimos cambiar eso que no nos gusta, sentimos una chispa en nuestro interior. Luz. Cuando decimos que no, cuando ponemos límites, cuando creemos en nosotros mismos, cuando terminamos esa tarea interminable que no queríamos hacer… Cuando hacemos todo eso a la vez y creamos arte.
ARDORA es un bebé y está en constante crecimiento. Quedan muchas estrellas por alcanzar y descubrir, pero poco a poco. Como dicen por ahí, vísteme despacio que tengo prisa. Así se desarrollará ARDORA, con paso firme. Quizás unos días más lentos, otros más rápidos, pero seguros.
¡Espero que os quedéis para ver cómo ARDORA crece poco a poco! Y crecer de la mano, de eso se trata la comunidad ARDORA. Leer y mantener esa curiosidad. Por la vida, por crecer, por mejorar y sobre todo, por avanzar.
Como certified «culo inquieto», os prometo que no os vais a aburrir por aquí.
Eso es una promesa, mía y de ARDORA.